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Kayak.com investiga violación de seguridad

En Kayak.com las direcciones de clientes, números de teléfono, direcciones de correo electrónico y fechas de caducidad de tarjetas de crédito quedaron al descubierto.

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Comuto, una compañía en España para compartir coche en un viaje

Comuto, compartir coche en España

Cada vez hay más start-ups que ofrecen servicios para que los viajes sean más fáciles de hacer. Aunque en el caso de Comuto, la compañía ya tiene algunos años por ahí, pero se une a otras como 9Flats, AirBNB o MovoMovo, que ofrecen alternativas de hospedaje y transportación a los viajeros al rededor del Mundo.

Esta una compañía que empezó en  el 2006 en Francia con el nombre de Covoiturage, pero ahora se ha expandido a España con el nombre de Comuto y ha debutado este mismo año en el Reino Unido con el nombre de BlablaCar. La solución que te ofrece Comuto para transportarte en un viaje, es compartir coche con otras personas que tienen un destino similar al tuyo. Las personas que van a hacer un viaje en su automóvil, lo pueden anunciar en Comuto y cobrar una cuota a otras personas que quieran trasladarse al mismo destino que el dueño del automóvil. Seguir leyendo

Nueva York: Día 7

Las fuerzas empiezan a fallar en el sexto día en Nueva York. Si al cansancio de dormir poco y moverse mucho lo unimos a la mierda de café que están acostumbrados a beber aquí, no se puede pedir más.

Si, hay muchos Starbucks, pero estoy un poco hasta el moño de verlos. Al final he dado con un sitio genial para tomarlo. Juan Valdez, el auténtico de Colombia (si, el que seleccionaba el cafe grano a grano en el spot de la tv). Hay varios Juan Valdez repartidos por nueva York, a mi me pilla más cerca el de Broadway con la 41.

Hoy tocaba Central Park, para que os hagáis una idea de lo inmenso del parque tiene unas 340 hectáreas, cuatro kilometros de largo por uno de ancho. Abarca por ejemplo de la calle 59 a la 110 (más de 50 calles) y tiene plantados sobre unos 20 mil arbolitos. Para no perderse en el parque (algo relativamente sencillo), te dan un mapa cutre en la oficina de información del parque (que también sirve para perderse), lo mejor es comprar uno de 4 dólares con más información y con el que es menos fácil perderse (pero también).

El parque es impresionante, también hay multitud de rincones que te recuerdan a películas y sitios míticos  como el Strawberry Fields, donde está el mosaico que Yoko Ono hizo para john Lenon, justo en la entrada del parque que da acceso a la casa que tienen en Nueva York, en el edificio Dakota.

Después de comer un perrito por el parque y ver los lagos, la mítica fuente, la pista de patinaje (que en esta época del año es una feria) y otros tantos rincones que suenan a CSI Nueva York (donde siempre encuentran un cadaver), nos fuimos al Guggenheim, que la verdad, lo único que me gustó fuue el edificio (me hubiese podido ahorrar la visita).

En estos momentos hay una exposición de Frank lloyd Wright, un arquitecto estadounidense bastante adelantado a su época, cuyos planos y bocetos de edificios (muchos sin construir) pasarían actualmente por modernos. No me extraña que en su época no construyera muchos de ellos.  El Guggenheim no es como el de Bilbao, es mucho más pequeño.

Al acabar del Guggenheim, salimos corriendo para ir a un crucero (un paseo en barco) de 2 horas de duración por la parte sur de Manhattan, en plena puesta de sol. Genial para hacer fotos con buena luz y desde otro punto de vista.

Estos ‘cruceros’ los puedes coger en el Pier 83, entre la calle 42 (West) y la avenida 12, justo al lado de donde se encuentra el Museo flotante del Intrepid, el portaviones americano que participó en la segunda guerra mundial y en la guerra de Vietnam. Al visitarlo no solo verás el propio portaviones, si no también varios cazas de combate, un submarino y hasta un concorde. Yo no puede hacerlo por falta de tiempo, pero hice algunas fotos que ya mostraré.

Para terminar el día nos fuimos a cenar al restaurante «The View», en las últimas plantas del Hotel Marriot Marquis, en Broadway con la 45.  El restaurante se ubica en la planta 47 (creo recordar) y tiene como particularidad que es giratorio, lo que te permite tener unas vistas impresionantes de la ciudad. No creas que vas a marearte o algo así, una vuelta completa tarda aproximadamente una hora.

Si vas a ir al restaurante ten en cuenta que en el mismo restaurante puedes cenar (o comer) a la carta (que te sale la broma muyyyy cara) o el buffet, que te viene a salir por unos 50$ propinas incluidas (más las bebidas que tomes).

Sinceramente, las vistas son geniales, pero la comida del buffet son 4 cosas. Si tuviese que volver a ir iría pero a una opción nueva que es solo ir a comer postres, por 17$. Y los postres están de lujo.

Una recomendación si vais. El restaurante, donde están las mesas giran constantemente, pero el buffet no, con lo cual muchas veces te equivocas de mesa.

Nueva York: día 5

El quinto día en Nueva York fue día de visitar lo más típico de Nueva York, la isla de la libertad, con la Estatua de la Libertad y la Isla de Ellis. Si queréis una recomendación, ir muy, muy pronto.

A las 9 de la mañana ya estábamos esperando el ferry que nos llevaría a ver laa isla de la libertad, el precio son 12 dólares, pero si eres uno de los 3000 primeros en comprar la entrada ese día te dejan acceder a la base de la estatua (no dejan subir más arriba).

Si tienes en mente ir a las 10 o las 11 de la mañana ten en cuenta que vas a perder todo el día (todo), ya que cuando yo regresé de ver ambas islas y la estatua eran las 2 de la tarde y habían pocas colas. Cuando regresé, las colas para entrar en el ferry eran de escándalo.

Después de ver la estatua (que la verdad, pensaba que sería más grande), vi un poco más del Batery Park que no ví días atrás y me acerqué a otro sitio curioso llamado Pier 17 (muelle 17), un conjunto de restaurantes, tiendas, justo al lado del rio (incluso hay un bar con una playita), donde puedes comer para reponer fuerzas o tumbarte en una de las tumbonas que ponen en las terrazas para que veas el puente de Brooklyn y el de Manhattan. También es un sitio genial para hacer fotos.

Después de descansar un rato, nos fuimos a cruzar el puente andando, son unos dos kilómetros y dicen que quien lo recorre andando vuelve a Nueva York en los próximos dos años. (A ver si es verdad).

Al regresar me cogí la cámara, el trípode y salí por Times Square para hacer unas cuantas fotos de noche, con las miles de luces de neon que se ven a esas horas. Ya las veréis (están muy chulas).

Para mañana (si me da tiempo), os cuento que tal fué el sexto día, visitando el Museo de historial natural y algo de central park.

Nueva York: día 4

El cuarto día, despues de dormir solamente unas cuatro horas (esto va bajando), teníamos que ir a visitar Harlem, teatro apollo incluído que estaría lleno de fans de Michael Jackson (fue donde debutaron los Jackson Five) y luego a presenciar una Misa Gospel.

Sinceramente, lo de la misa gospel está bien 20 minutos, para ver los coros, como se emocionan, como les dan convulsiones y esas cosas, pero cuando a los 20 minutos te das cuenta que es más de lo mismo, cansa.

En Harlem visitamos la parte buena (sin peligros y que se puede pasear sin problema), la de Universidades, las calles de Martin Luther King y la de Malcom X y por supuesto la peligrosa, la derruida y la que los latinos no podemos pisar.

Finalizada la excursión fuímos a ver el desfile del orgullo gay, sinceramente, es impresionante. Si has estado en el de Madrid, este es como muchas veces más grande. Sin llegar a verlo todo (porque al final, cansa), creo que vi como dos horas y media de desfile. También tengo fotos del desfile, ya las subiré.

Para el quinto día tenía pensado visitar la estatua de la libertad, así que mañana os cuento

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