Protestas en Egito 2011

Las noticias de las protestas en Egipto han inundado Internet durante la última semana. Una de las cosas que han sido más criticadas es el bloqueo total de Internet que ha aplicado el gobierno de ese país.

El día de ayer se reportó que las redes de telecomunicaciones habían sido reestablecidas en Egipto, pero el bloqueo y las protestas han afectado la economía egipcia.

Es de esperarse que la economía se vea afectada en un lugar donde se gesta una revolución. Pero en el corto plazo, el bloqueo de Internet les ha costado a los egipcios $90 millones de dólares, es decir, $18 millones al día, según estima la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Una acción como la que tomaron las autoridades egipcias, no solamente afecta al país a corto plazo, también genera desconfianza entre la comunidad internacional, los inversionistas y los negocios. Lo que seguramente traerá consecuencias económicas y sociopolíticas para Egipto en el largo plazo.

No sé puede estar seguro de que esto no vuelva a suceder. El gobierno egipcio tiene un fuerte control sobre las licencias de telecomunicaciones, la muestra está en que pudo negarle al país entero el acceso a Internet.

Dejando en esta ocasión de lado la parte ideológica: la libertad de expresión, los derechos humanos, y yéndonos hacia situaciones más comerciales: es lógico que la acción del gobierno egipcio traiga costos económicos a la región.

Las compañías dependen de las telecomunicaciones para hacer sus intercambios de productos y servicios. Un lugar donde el gobierno puede  cortar las comunicaciones a capricho, genera incertidumbre, y esa palabra no les gusta nada a los empresarios e inversionistas.

El presidente egipcio, Hosni Mubarak, quiere despedir a todos los miembros de su gobierno. Menos él mismo, que es contra quién la gente se queja. Algo así como quitar el síntoma sin eliminar la causa que lo provoca.

Mientras Mubarak hace sus planes guajiros para seguir en el poder, Egipto está en una situación desesperada. Una muestra más de que los enfermos de poder son incurables y no les importa que el Mundo se vaya al agujero mientras ellos obtengan lo que quieren.

Fuente: InformationWeek.

Imagen: Repositorio Creative Commons de Al Jazeera.