El pasado 16 de julio, Apple dio una conferencia de prensa para hablar de los problemas en la recepción de señal del iPhone 4, lo que todo el mundo conoce ya con el nombre de Antennagate. Por si habéis estado viviendo en una cueva durante el último mes aproximadamente, os haré un brevísimo resumen: la última versión del teléfono de Apple tiene aparentemente un error de diseño que hace que al sujetar el terminal de una forma determinada, se pierda la señal.

Como todo lo que afecta a Apple, tanto lo bueno como lo malo, este problema de cobertura en el iPhone 4 se convirtió en una noticia de interés mundial y los de Cupertino organizaron el evento que os comentaba al principio, entre otras cosas, para dar su versión. Lo que pocos podían imaginar es que la conferencia se convirtiese en un ejercicio de condescendencia en el que básicamente se restó importancia al asunto y se dijo que en otros teléfonos ocurría lo mismo. Sorprendentemente, la reacción de Apple ante el problema ha cabreado a más gente que el problema en sí y ha dado como resultado parodias tan divertidas como ésta de CollegeHumor:

En una gran empresa, como Apple, es importante lanzar buenos productos y estar a la vanguardia tecnológica (bueno, a veces), pero también es clave saber gestionar una crisis. La tecnología es compleja y cada vez vemos más productos que se lanzan al mercado con errores de diseño o bugs (que se lo digan a Microsoft y a los propietarios de una Xbox 360). El usuario que se encuentran con algo así y pide explicaciones a la empresa espera en la respuesta comprensión, transparencia y seriedad. Escudarse en que la competencia también comparte ese problema, aunque pueda ser cierto, no es la mejor respuesta.

Apple debería saber que gestionar una crisis como la del iPhone 4 implica ser capaz de minimizar el daño que ésta provoca de cara a la opinión pública. No se trata sólo de contentar o tranquilizar a quienes ya son tus clientes, sino de mostrarte al resto del mundo, es decir, a todos los clientes potenciales, que eres una compañía seria y digna de confianza capaz de dar soluciones. La reacción de Apple, que cada vez parece más empeñada en dar la razón a parodias como las que hemos visto en Los Simpson o Futurama, ha sido un ejemplo de lo que nunca debe hacerse.