Me he sentido identificado en el post de Black & White, por mi época (hace muchos años) de diseñador   y de como tenía que terminar discutiendo con los clientes por cuestiones de diseño. Seguramente esa frustación de ver como el trabajo de uno de tus diseños se va al garete, es una de las partes más difíciles del diseñador con la gestión de su cliente. De todas formas, según los consejos de Thomas Pertersen, esto lo podemos evitar.

Todos los diseñadores entienden el concepto del diseño, conocen las tipografías, la teoría del color, los estilos de diseño, etc. Cuando hablas de esto con otro diseñador, no hay problema, pero a un cliente no intentes hablarle de estos temas, simplemente porque no los entiende. Es como si yo hablara de si la última canción de ColdPlay utiliza el modo mixolidio o si el solo es de una Gibson o Valley Arts o si utilizan una batería real o una electrónica. Vamos que si no eres músico lo único que puedes soltar es un me gusta o no me gusta.

Tus clientes no son diseñadores, así que hablar de la teoría de los colores o cosas similares les dejará tan confundidos como posiblemente lo hice yo en el ejemplo anterior.  Pero como nuestros clientes (lo más probable) es que no sepan de diseño, lo mejor es llevar la discusión fuera del mismo.  ¿Que como se hace esto?

  1. Hay que saber vender tus diseños. Por más buen diseñador que seas, si no sabes vender tus diseños estás acabado.  La diferencia entre un buen diseñador y un excelente diseñador es que el primero se limita a mostrar sus diseños, asumiendo que el cliente verá tus diseños con los mismos ojos con los que tu los ves. Por el contrario, un excelente diseñador crea una historia alrededor del  diseño, con lo cual es mucho más eficaz
  2. Calificar las decisiones del diseño de forma racional. No utilices frases del tipo “Creo que el blanco queda mejor para el aspecto general del diseño” . Cosa que puede rebatirse por tu cliente en seguida con un ‘pues a mi no me gusta el blanco’ Mejor utilizar algo como “he utilizado el blanco para tener un diseño donde se destaque sobre todo la forma de contactar con la empresa”
  3. Nosotros. No es una cuestión de tu cliente y tu, cuando hables con el habla de nosotros. Tu y tu cliente formáis un equipo, házselo  entender. Nosotros es inclusivo.
  4. Todas las decisiones de diseño tienen consecuencias. Esta es mi preferida, y seguro la de muchos que en su día se mordieron la lengua para no soltarle a su cliente: Ya te lo dije!!.  Seguramente llegará el bendito momento donde tu cliente preferirá el botón de comprar verde en vez del azul, no es por llevarte la contraria, es que a tu cliente el azul no le gusta. Lo mejor es dejarle claro que su elección de color puede ser bueno para el diseño, pero no para el proyecto. Por ejemplo sería genial decirle “Efectivamente con el color verde tendríamos un diseño más fresco, pero buscamos compradores, por eso es mejor utilizar el color azul ya que destaca más sobre la página”
  5. Evitar discusiones políticas y estratégicas. Muchas veces no puedes conseguir que un cliente decida, igual porque no eres demasiado bueno en los puntos 2 y 4, pero otras veces, más de las que imaginas, es porque tampoco las puede decidir él. Son decisiones estratégicas y políticas que requieren que tu cliente vuelva a la empresa para saber a que atenerse. El problema es que si no tienes cuidado con estos puntos, seguramente acabarás realizando un trabajo que terminará revocado por una parte más alta de la organización, así que evita perder ese valioso tiempo. Así que cuando detectes estas situaciones mejor soltar un “Esto no es una cuestión de diseño, es una decisión estratégica. Este punto lo deberían comentarlo internamente” Al final se quedarán estancados en un punto pidiendo nuestra opinión, que es lo que queríamos
  6. Conoce a tu cliente y conocerás el proyecto real. Dependiendo el tipo de cliente con el que te toque faenar, deberás venderle tus diseños de una forma u otra, y para resumirlos hay 4 tipos de clientes diferentes
    1. El político.  Es el típico que trabaja para una empresa grande y te pedirá pruebas de usabilidad y mil historias que ha leído por ahí en sus descansos por los aeropuertos. Hay que venderle los diseños con pruebas de que lo que hemos hecho les ha funcionado a otras grandes empresas
    2. El que tiene información privilegiada. El que anteriormente trabajaba en una agencia y sabe como funcionan las cosas. Va a ser muy testarudo y sabe lo que quiere realmente de ti. La mejor forma de ganárselo es dejar que brille delante de sus colegas. Hacer referencias a la parte interna de la industria que el conoce, pero sus colegas no y dejarle que forme parte del equipo por sus conocimientos
    3. El vendedor de coches. El que normalmente tiene un gusto pésimo de diseño, lo único que le importa es vender más.  No son para nada minimalistas, odian los espacios en blanco porque para ellos es un sitio muerto donde anunciar algo para vender más. Obviamente para ganárselo hay que convertirse en uno de ellos, hablar de como nuestro diseño está optimizado para mejorar los ratios de conversión, eso les volverá locos.
    4. El empresario.  El empresario o el fundador de la empresa puede ser el más complejo de lidiar, no porque se trate de un tipo de cliente difícil, si no porque se juega mucho. El tiene una fe como nadie en el proyecto que vas a hacer, se va a dejar su vida en ello si fuera necesario, así que hay que tratarle con mucho cuidado. Mostrar cómo su diseño hace hincapié en todos los puntos estratégicos y tácticos que el empresario quiere reflejar.

Obviamente esto no es una forma de engañar a los clientes, esto está pensado para los buenos profesionales que muchas veces ven como el trabajo que han realizado con mucho esfuerzo para contentar y esperar la aprobación y reconocimiento del cliente se va al garete por una estúpida discusión sobre el diseño en si.

Imagen | thebudman84
Una adaptación muy personal de Black & White