Hoy en día las leyendas urbanas corren como la pólvora, un mail a unos cuantos usuarios y éstos se encargaran de difundirlo a sus contactos, y a los contactos de sus contactos .. y al facebook, o Tuenti .. En pocos días la leyenda urbana se propaga.
Recuerdo hace años, antes de que existiera internet que las leyendas urbanas también existían, pero como te movieras un poco geográficamente ya no las conocían.
- La carta con la peseta pegada. Esto es lo más parecido a lo que pasa hoy con internet, pero vía correo ordinario. Te mandaba una carta algún conocido diciéndote que había que hacer 10 fotocopias, pegarles una peseta y pasarlas a 10 conocidos tuyos. La carta te ponía como ejemplo dos casos, uno que no hizo lo que decía la carta y terminó en la miseria y otro que si lo hizo y acabó millonario. Obviamente aquí conocías quien te la había enviado y te cagabas en sus muertos.
- Envoltorios de Sugus. Otra de las que también recuerdo era la de los envoltorios sugus, había que buscar en el envoltorio de sugus la palabra sugus (entera) 7 veces … y te daban un millón de pesetas. Creo que no había ningún envoltorio que tuviese escrito esto 7 veces, pero nosotros seguíamos buscando .
- Plásticos de las cajetillas de tabaco. Otra leyenda urbana más que curiosa, si conseguías un kilo de los plásticos que envolvían las cajetillas de tabaco te daban una silla de ruedas. WTF! Una silla de ruedas !!, ya hubiera podido ser un avión, un yate .. tenía que ser una silla de ruedas.
- Jeringuillas con SIDA en las butacas del cine. Ya me lo han comentado varios (aquí y en Facebook), en mi pueblo esta no llegó, pero parece que por otros sitios era típica.
¿Os suenan estas leyendas urbanas? ¿Conocéis vosotros otras para ir añadiendo?
(Actualizando con vuestros comentarios)
21 septiembre, 2009 at 10:37
Una muy buena era la de la chica en el vagon del metro que tiene en frente a tres tipos con mala pinta y el del medio no deja de mirarla fijamente. Se sube un señor y se sienta al lado de la chica, y al rato le muestra con disimulo el periódico que está leyendo, donde ha apuntado: “en la próxima estación se baja Ud conmigo”…
Ya en el andén, fuera del vagon, el hombre le explica: soy médico y el chico de en medio está muerto…
…Esta me encantaba
21 septiembre, 2009 at 10:44
En la ARgentina la silla de ruedas te la daban… si juntabas un millón de tickets de tren!!!
21 septiembre, 2009 at 11:14
Jajaja yo conocía gente que guardaba los “chivatos” para que le diesen una silla de ruedas a la cruz roja local xD
Recuerdo un montón de leyendas urbanas cuando empezó el tema SIDA con el rollo de las jeringuillas en los asientos del cine, etc.
23 septiembre, 2009 at 18:58
En “mi pueblo”, la silla de ruedas era con las anillas de las latas de refresco… yo siempre me pregunté si el objetivo era reciclar las anillas, fundirlas y fabricarte la silla con ellas.
También escuche la del que repartía caramelos con droga a la puerta de los colegios.
27 marzo, 2011 at 7:26
recuerdo en monterrey cuando era niña y ya de joven nos tapabamos la cabeza con una chalina para entrar a la iglecia catolica y como olvidarlo los silvatos a ciertas horas de las fabricas cercanas yo vivia por el rumbo de la nuevo repueblo eso era diario y cuantas cosas mas que añoro …..si hay alguien que comparta estos tiempos …..escribe