Nueva York: Día 7
Las fuerzas empiezan a fallar en el sexto día en Nueva York. Si al cansancio de dormir poco y moverse mucho lo unimos a la mierda de café que están acostumbrados a beber aquí, no se puede pedir más.
Si, hay muchos Starbucks, pero estoy un poco hasta el moño de verlos. Al final he dado con un sitio genial para tomarlo. Juan Valdez, el auténtico de Colombia (si, el que seleccionaba el cafe grano a grano en el spot de la tv). Hay varios Juan Valdez repartidos por nueva York, a mi me pilla más cerca el de Broadway con la 41.
Hoy tocaba Central Park, para que os hagáis una idea de lo inmenso del parque tiene unas 340 hectáreas, cuatro kilometros de largo por uno de ancho. Abarca por ejemplo de la calle 59 a la 110 (más de 50 calles) y tiene plantados sobre unos 20 mil arbolitos. Para no perderse en el parque (algo relativamente sencillo), te dan un mapa cutre en la oficina de información del parque (que también sirve para perderse), lo mejor es comprar uno de 4 dólares con más información y con el que es menos fácil perderse (pero también).
El parque es impresionante, también hay multitud de rincones que te recuerdan a películas y sitios míticos como el Strawberry Fields, donde está el mosaico que Yoko Ono hizo para john Lenon, justo en la entrada del parque que da acceso a la casa que tienen en Nueva York, en el edificio Dakota.
Después de comer un perrito por el parque y ver los lagos, la mítica fuente, la pista de patinaje (que en esta época del año es una feria) y otros tantos rincones que suenan a CSI Nueva York (donde siempre encuentran un cadaver), nos fuimos al Guggenheim, que la verdad, lo único que me gustó fuue el edificio (me hubiese podido ahorrar la visita).
En estos momentos hay una exposición de Frank lloyd Wright, un arquitecto estadounidense bastante adelantado a su época, cuyos planos y bocetos de edificios (muchos sin construir) pasarían actualmente por modernos. No me extraña que en su época no construyera muchos de ellos. El Guggenheim no es como el de Bilbao, es mucho más pequeño.
Al acabar del Guggenheim, salimos corriendo para ir a un crucero (un paseo en barco) de 2 horas de duración por la parte sur de Manhattan, en plena puesta de sol. Genial para hacer fotos con buena luz y desde otro punto de vista.
Estos ‘cruceros’ los puedes coger en el Pier 83, entre la calle 42 (West) y la avenida 12, justo al lado de donde se encuentra el Museo flotante del Intrepid, el portaviones americano que participó en la segunda guerra mundial y en la guerra de Vietnam. Al visitarlo no solo verás el propio portaviones, si no también varios cazas de combate, un submarino y hasta un concorde. Yo no puede hacerlo por falta de tiempo, pero hice algunas fotos que ya mostraré.
Para terminar el día nos fuimos a cenar al restaurante “The View”, en las últimas plantas del Hotel Marriot Marquis, en Broadway con la 45. El restaurante se ubica en la planta 47 (creo recordar) y tiene como particularidad que es giratorio, lo que te permite tener unas vistas impresionantes de la ciudad. No creas que vas a marearte o algo así, una vuelta completa tarda aproximadamente una hora.
Si vas a ir al restaurante ten en cuenta que en el mismo restaurante puedes cenar (o comer) a la carta (que te sale la broma muyyyy cara) o el buffet, que te viene a salir por unos 50$ propinas incluidas (más las bebidas que tomes).
Sinceramente, las vistas son geniales, pero la comida del buffet son 4 cosas. Si tuviese que volver a ir iría pero a una opción nueva que es solo ir a comer postres, por 17$. Y los postres están de lujo.
Una recomendación si vais. El restaurante, donde están las mesas giran constantemente, pero el buffet no, con lo cual muchas veces te equivocas de mesa.
Etiquetas: csi, Cuatro, Manhattan, nueva york, Starbucks, tiempo, vacaciones, ver mi casa, viajes —You might also like
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Juan Valdez tambien los hay en Madrid.
Pues no tenía ni idea. Gracias por el dato, J