Ayer se sentó en el banquillo Pablo Soto un joven Madrileño demandado por Promusicae,  la Warner, Universal, Emi, Sony-BMG, por crear varios programas de P2P (Blubster, Piolet y Manolito) y donde las discográficas le reclaman 13 millones de Euros por supuestas pérdidas en su sector (la cantidad más alta de la historia). 

Es bastante llamativo que se intente llevar ante los tribunales al desarrollador de un programa por un supuesto delito que pueda cometer quien lo utilice. Al fin y al cabo es como sentar al banquillo a la industría armamentística por los delitos que se hayan cometido con ellas, o que se juzgue al desarrollador de un programa de correo electrónico por el spam, vamos un disparate que según el propio Pablo solo se sostiene por la sencilla razón de que las discográficas no han podido ni contra los usuarios, ni contra las operadoras ni contra las páginas de links, así que solo les queda ir contra los desarrolladores de software.

Es curiosa la principal tesis de la acusación, por no decir irrisoria, ya que consiste en demostrar que aunque no hay tecnologías “buenas y malas”, el “uso malo” es el fundamental. Es decir, como siempre (al igual como ya sucede en el canon digital) la presunción de culpabilidad es lo lógico.

Como comenta Antonio, ¿no se dan cuenta las discográficas que existen modelos de negocio mixtos que podían funcionar?, hay mucha gente que contrata servicios de descargas premium con Megaupload, Rapidshare o similares, solo por el mero hecho de tener un sistema de descarga rápido. Podrían tener un sistema P2P mixto, con servicios de valor añadido (no fakes, libre de virus ..) y un joven talento al que podían llevar de su lado para desarrollar una nueva aplicación y lo único que se les ocurre es tirarle tierra encima para que desaparezca. 

Podéis escuchar una entrevista que le hicieron hace apenas unos días justo antes del juicio y que comentan todos estos temas.

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